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El caso de la textil Brukman ha sido
noticia durante semanas por cuestiones de conveniencia periodística.
El presente análisis de las condiciones y ambiente de trabajo fue
realizado en un marco de numerosos estudios de campo de la
Universidad de Buenos Aires acerca de esta nueva forma de respuesta
de los trabajadores ante la desaparición de las industrias
productivas. Otros casos se multiplican a lo largo de Argentina:
Ingenio La Esperanza, Cerámicas Zanón, Grissinópolis, Frigorífico
Fricader (Río Negro), Chelco, La Baskonia, Pepsico Snacks, Emfer,
minas Río Turbio, Renacer, Clínica Junín (Córdoba), imprenta
Chilavert, Editorial Perfil y Panificación Cinco. Nuestra sección ambiente laboral enmarcada en el desarrollo sostenible busca mostrar que el desarrollo industrial y económico no necesita realizarse a costa de los trabajadores. El presente articulo hubiera permitido a los ocupantes de la fábrica implementar mejoras, medir los peligros y futuras enfermedades profesionales. A pesar de ser un trabajo muy específico permite al visitante tener una idea de cómo se desarrollaban las tareas durante el periodo de ocupación. (N de R) |
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CONDICIONES DEL AMBIENTE DE TRABAJO EN UNA FABRICA OCUPADA: CASO BRUKMAN
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Contexto de desindustrialización y reestructuración: La
reestructuración económica puesta en marcha por la dictadura
militar, continuada por el radicalismo y consolidada por el
peronismo neoliberal tuvo un indudable impacto en los sectores
productivos que sostenían el funcionamiento de la sustitución de
importaciones. En efecto, desde 1976 en adelante la vinculación
entre la producción industrial y el Estado ya no será el núcleo
central del proceso económico y social sino que ese lugar lo ocupará
la valorización financiera y la salida de capitales al exterior
vinculadas con otro tipo de Estado. La
modificación en el patrón de acumulación trajo aparejado, una
crisis y una reestructuración de la producción industrial inédita
en la historia de este sector. Tan es así que durante las dos últimas
décadas los establecimientos industriales disminuyeron en gran
proporción y la ocupación también descendió considerablemente.
La importancia de la desindustrialización es tal que se convierte
en uno de los factores estructurales que determinan la inédita
desocupación que soportan los trabajadores argentinos . La
década del '80. La
política económica desplegada con posterioridad al golpe de Estado
de marzo de 1976 alteró drásticamente el proceso de
industrialización, no sólo porque detuvo abruptamente el
crecimiento industrial sino porque también modificó profundamente
las condiciones estructurales del sector y el comportamiento de las
firmas líderes en dicha actividad. La apertura económica impulsa
un acentuado proceso de "desindustrialización" y
reestructuración manufacturera, que alteró el tipo de
industrialización y el patrón de acumulación de capital vigente
hasta ese momento. La crisis desencadenada a partir de 1980 provoca un severo
redimensionamiento industrial asociado a la quiebra y cese de
actividad de numerosas empresas así como a la fusión,
transferencia y absorción, tanto de firmas como de
establecimientos.
Los
años '90 En los primeros años de la década
de los 90 se consolida el proceso de desindustrialización iniciado
anteriormente. La comparación entre los Censos de 1984 y 1994
indica que durante ese período desaparecieron el 18% de los
establecimientos industriales (casi 20 mil plantas) y perdieron su
empleo el 27% de los ocupados (más de 350 mil personas). La
profundidad de esta crisis industrial es tal que afecta a todos los
tamaños de establecimientos, tanto a los pequeños como a los
grandes y medianos. En este proceso de
desindustrialización contribuyó
la puesta en marcha del plan de Convertibilidad que se propuso en
primer lugar controlar tres de los desequilibrios que desde hacía
varias décadas arrastraba la economía: entre ahorro y consumo,
ahorro e inversión, exportaciones e importaciones, y en segundo
lugar reducir los costos y aumentar la productividad. El plan consistió de hecho en una
serie de políticas macroeconómicas que han creado ciertas
condiciones propicias para la emergencia de un nuevo régimen de
acumulación. *El tipo de cambio fijo, un peso =
un dólar, adoptado por Ley Los objetivos centrales del Plan de
Convertibilidad eran asegurar la estabilidad de precios y el
equilibrio externo, aparear la inflación interna con la
internacional por el juego de la apertura, alentar el ingreso masivo
de capitales extranjeros por las altas tasas de interés y de
ganancias que se podrían obtener en el país, hacer por eso mismo
poco atractiva la salida de capitales y equilibrar el balance de
pagos aunque hubiera déficit de la balanza comercial. Los
resultados fueron: * La convertibilidad y el tipo de
cambio fijo, contribuyeron a revaluar el peso argentino respecto del
dólar, como consecuencia para la economía Argentina fue un estímulo
para las importaciones de todo tipo y un freno a las exportaciones
de productos no tradicionales, como resultado de lo cual se
constituyó un desequilibrio casi permanente de la balanza
comercial. Otro de los efectos fue un cambio de los precios
relativos, resultando el abaratamiento del capital con respecto al
factor trabajo. Esta situación estimuló el proceso de capitalización
de las empresas y la substitución del factor trabajo, reduciendo así
las potencialidades para crear empleos. *Se llevó a cabo un
proceso de privatizaciones de empresas estatales nacionales
(industriales, comerciales y de servicios) que fueron acompañadas
por esfuerzos de racionalización y jerarquización de la estructura
organizativa del estado nacional, presiones para disminuir el gasto
público mediante la suspensión durante varios años de las obras públicas,
el congelamiento de los sueldos, el estímulo a los retiros
voluntarios, y la puesta en disponibilidad de numerosos agentes. Este proceso de privatizaciones se adoptó sin que
previamente se hubiera generado en otras ramas de la economía un número
equivalente de empresas y puestos de trabajo para absorber a los
despedidos y retiros voluntarios , y se dio a la par con la entrada
de capitales extranjeros que, en un primer tiempo compraron activos
ya existentes e introdujeron luego nuevos procesos productivos
fuertemente ahorradores de mano de obra poco calificada. * La desregulación del mercado de trabajo, contribuyó a
aumentar el número de desocupados porque redujo de manera abrupta
las restricciones a los despidos, hizo más fácil y menos oneroso
el preaviso y las indemnizaciones , y creó las condiciones para
desarrollar formas particulares de empleo, totalmente opuestas a la
relación salarial “fordista”: empleo asalariado, regulado por
los convenios colectivos, de duración indeterminada, con garantías
de estabilidad y protegido por la seguridad social. *Apertura de la economía y reducción de las barreras
aduaneras, se produjo una amplia apertura del mercado interno
disminuyendo la protección aduanera para favorecer la importación
de todo tipo de bienes, especialmente los medios de producción, con
el objeto de disminuir los costos y aumentar la productividad. El
objetivo buscado era estimular la competitividad – costo
bajando los precios, no teniendo en cuenta el enfoque
ampliado de la competitividad[i]
Se estimularon las importaciones aprovechando la existencia de crédito
internacional. Esta
nueva fase de apertura de la economía,
acelera la rebaja de aranceles para importar los productos
industriales que ya se producían en el país, y llega incluso a
desaparecer prácticamente desde 1991 la necesidad de obtener el
“permiso previo de importación”. En consecuencia, la brusca apertura del sistema productivo a
la competencia internacional, reduciendo barreras arancelarias y no
arancelarias, provocó el fuerte incremento de las importaciones de
bienes de producción y de productos finales más baratos, impulsada
por los nuevos países industriales y las economías emergentes del
sudeste asiático que impactó sobre las empresas menos
competitivas, especialmente las pequeñas y medianas dedicadas a
productos tradicionales, provocó la disminución de sus
actividades, la reducción del personal o el cierre de aquellas que
no tuvieron previamente el tiempo, los recursos, ni las
posibilidades de reestructurarse para modernizarse, innovar y
adaptarse a la nueva política económica. El resultado fue la
consiguiente destrucción de empleos. El estado no intervino de manera directa anticipando este
proceso , con posterioridad a la manifestación de estos problemas
se formularon programas de asistencia técnica a las PYME, para
mejorar su competitividad y su modernización tecnológica , pero
cuyo impacto se limitó a las empresas más dinámicas, con mayores
potencialidades. * Las innovaciones tecnológicas y organizacionales, hubo
innovaciones en el proceso de modernización del aparato productivo
, mediante la introducción de innovaciones tecnológicas vinculadas
con la robótica, en la estructura organizativa, desconcentración,
subcontratación, tercerización, en las nuevas formas de organización
del trabajo, y promoviendo fuerte proceso de substitución de
trabajo por capital. Sector Textil En este contexto, el área textil fue uno de los sectores más
perjudicados, la performance de
este sector estuvo condicionada por estas políticas económicas
implementadas en los distintos gobiernos en los últimos años,
sobre todo con lo que respecta al comercio exterior y la política
arancelaria aplicada, pues se pasó de un proteccionismo a una
libertad total del mercado para la importación. El sector textil ha sido uno de los pilares del desarrollo
manufacturero del país. Los productos de la industria, con la
excepción de la lana ,(cuyo
destino principal es la exportación), las fibras y los hilados
apuntaron desde sus orígenes a abastecer el mercado local. Con
respecto a la fibra de algodón actualmente la demanda de la misma
ha disminuido en detrimento del incremento de fibra sintética. En 1991, la Argentina se abrió abruptamente a la importación
de prendas de vestir, convirtiéndose
en el primer gran mercado del hemisferio sur, que quedó
expuesta indiscriminadamente a la importación, siendo de por si el
receptor natural de los saldos de temporada de los grandes mercados
de prendas de vestir del hemisferio norte. Los grandes productores
asiáticos, fundamentalmente China, con salarios que no tienen
ninguna relación con las economías
occidentales y que tienen restringido el acceso de sus
productos de indumentaria en los países más desarrolladas, ( como
por ejemplo Estados Unidos), no tardaron en aprovechar estas
facilidades, generando una avalancha exportadora hacia Argentina. La subfacturación y la falta de controles aduaneros
efectivos daban lugar en Argentina a una enorme distorsión de los
precios de importación. La Industria de
la Indumentaria está en problemas como resultado de un escenario
político, social y económico que ha generado una fuerte recesión
del consumo y a esto se suma que la industria nacional se enfrenta a
otro flagelo, la competencia desleal evidenciada en delitos como la
producción clandestina, el contrabando, la venta marginal y la
falsificación de las marcas. La falta de accionar político, la no
aplicación de leyes vigentes, la lentitud judicial y la impunidad
en la que se amparan quienes cometen estos ilícitos, han convertido
esta clandestinidad en un negocio paralelo de dimensiones alarmantes
contribuyendo al crecimiento de la economía subterránea. [ii] Años atrás, la industria textil y confeccionista de nuestro
país ostentaba con merecido orgullo una posición relevante en
Sudamérica. Su destacada situación era compartida por muchos otros
sectores industriales del país, Hoy vemos una industria desgastada. Actualmente , en el país, el consumo textil se concentra
mayoritariamente en vestido el 65%, ropa del hogar el 20%, siendo el
resto destinado a uso industrial 15%.[iii] Según las estadísticas que publica el INDEC el sector ha
tenido una labor bastante pobre en los últimos 7 años. Desde 1997
la caída de la producción de elaborados textiles es del 29,4%. En el comercio exterior, el sector textil se caracterizó en
los últimos años por registrar una balanza comercial deficitaria.
La producción de nuestro país está destinada exclusivamente al
mercado nacional y en los últimos años ha perdido gran parte de su
participación del mismo por el aumento de productos importados.
Esto queda demostrado en las siguientes cifras del año 2001: ·
Exportaciones: U$S 465 MM. (destino Brasil, Chile, Italia Y
China). ·
Importaciones: U$S 814 MM. (provienen de Brasil y países asiáticos) ·
Saldo comercial negativo: U$S – 349 MM. Durante enero de
2002, se aprecian las siguientes modificaciones: ·
Exportaciones disminuyeron 27.4% ·
Importaciones disminuyeron 64.4% |
AMBIENTE LABORAL
LA
OPINION DE DSOSTENIBLE NO
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