| EL MAR LLORA POR SUS
DIOSES...
"Thalassa" como
llamaban los griegos al mar, es el mayor ecosistema de nuestro
planeta -tal vez mal llamado- "Tierra". Es también el más
desconocido, la humanidad ha explorado más la superficie de la Luna,
que los abismos oceánicos. Sin embargo, esto no ha sido excusa para
que desde tiempos inmemorables, el hombre se haya acercado al mar en
busca de divinidades, sustento, o simplemente diversión.
Hoy los océanos
necesitan desesperadamente la ayuda del hombre, de la única especie
que lo ha sobreexplotado sin piedad, y la única especie que
irónicamente, puede salvarlo. A pesar de su extensión, los océanos
no son ilimitados e invulnerables al daño ambiental. El desarrollo
urbano y portuario en las zonas costeras ha causado contaminación,
alta concentración de metales pesados y polución acústica. La
sobrepesca ha llevado a muchas especies al borde de la extinción.
Pero el hombre es el único animal que mata no sólo para alimentarse,
sino también por diversión y para llenarse el bolsillo, por lo cual
a las altísimas estadísticas de capturas pesqueras que llegan a
puerto, debemos sumarles todas aquellas criaturas marinas que
murieron y fueron arrojadas al mar como ser
consideradas valiosos "trofeos" para los pescadores deportivos.
Delfines del Plata , toninas overas, aves y tortugas marinas también
son víctimas de las artes pesqueras, y las redes que se pierden en
el mar - efectiva trampa mortal -, continúan capturando peces en una
macabra "pesca fantasma". No olvidemos los derrames de petróleo, las
pruebas atómicas submarinas, la caza de ballenas, y
desafortunadamente la lista de males sigue.
Una de las
mayores tragedias que están sufriendo los océanos es la desaparición
de sus dioses. Los más poderosos "aumakua" o divinidades protectoras
de los hawaianos, los tiburones, están siendo víctimas de una
depredación irracional. Más de 100 millones de tiburones mueren cada
año, la mayoría para saciar la demanda de aletas para sopa en los
mercados de China, Hong Kong, Singapur y Corea, entre otros países.
Una vez capturados, a los tiburones se les corta las aletas, luego
de lo cual son devueltos, -muchas veces aún con vida- al mar.
Imposibilitados de nadar, quedan condenados a una larga agonía, y a
una cruel muerte por asfixia y desangramiento.
En la Argentina
hay más de 35 especies de tiburones. Para muchas de ellas no
contamos con datos acerca de sus poblaciones, otras están
consideradas en peligro de extinción a nivel mundial. Veamos algunos
ejemplos:
- El escalandrún está al borde de la extinción en aguas
australianas, y quien pesca uno de estos tiburones en ese país puede
recibir una multa de hasta 220.000 dólares.
- El gatuzo
-cuyo filet conseguimos en cualquier pescadería- ya presenta
indicios de sobreexplotación.
- El pez ángel
-que nos venden como "pollo de mar"- es un tiburón endémico del
Atlántico sur, es decir que no existe en ninguna otra parte del
mundo, por lo cual merece especial cuidado.
- El bacota,
premio mayor de los pescadores deportivos, tiene muy poca capacidad
de recuperarse de la explotación.
- El cazón -que
nos venden como "lomito de atún"- está considerado en alto riesgo de
extinción a mediano plazo.
Así están
las cosas hoy en día... llega otro 8 de Junio que nos recuerda una
parte vital de nuestro querido y maltratado planeta. Hay quienes se
esfuerzan por recordar estas fechas como si eso fuera lo único
importante... Lo más importante en definitiva es, hacer algo más que
sólo recordar fechas. Las medidas administrativas sólo sirven para
llenar papeles. Sería hora de ponernos a trabajar en serio.
Empecemos por tomar conciencia, y a explicarles a aquellos que no
saben, qué significa esto. |
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