EDITORIALES ANTERIORES

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SITUACION AMBIENTAL ARGENTINA

PRINCIPALES EDITORIALES

 

EDITORIAL ENERO 2005

El desmantelamiento del estado, la despreocupación por los derechos laborales y el entorno natural, social y cultural y la absoluta libertad para el flujo de capitales ha generado una situación de desigualdad general. Este proceso ha llevado en 3 décadas a aumentar el número de pobres disminuyendo aquellos que tienen mayor riqueza.
Corresponde que las organizaciones sociales se agrupen detrás de objetivos generales que ayuden a equilibrar la situación actual. Estos pueden parecer incompletos para los deseos particulares de cada organización pero es preferible que sean pocos, compartidos, conectados conceptualmente y apoyados por la población que muchos, diversos y con distintos grados de aceptación.
Aceptado esto, parece que aglutinarse detrás de las recomendaciones del Foro social mundial permite dar respuesta a la degradación social, ambiental y cultural.
Alentamos, pues, caminar en la diversidad ideológica y cultural sin modelos previamente aceptados o "focos directivos" buscando un modelo alternativo para los afectados y excluidos por la centralidad global.
La respuesta deberá fortalecer la democracia, la defensa del ambiente, las libertades, los derechos humanos, el respeto por la paz y el reforzamiento de todas las instituciones que, como la ONU, estén basadas en la igualdad enfrentando la guerra, el terrorismo y toda forma de relación desigual como los talleres de trabajo esclavo o el desarrollo económico irresponsable.
La defensa del ambiente forma parte de un reclamo global contra el proceso de des-democratización de la sociedad, de des-nacionalización del estado y de pasaje de la autoridad pública a instituciones o empresas privadas que como "gobierno invisible" ejercen la violencia para imponer el discurso único.
Nuestra lucha por evitar la mercantilización de la naturaleza, la explotación del trabajo humano y el riesgo tecnológico o natural solo puede triunfar en un marco de transparencia democrática extendida a todos los espacios: político, económico, administrativo, empresario, ONGs. Aunque no lo quieran los intereses económicos (o no les guste) no estamos aislados. Formamos parte de un movimiento social por la defensa de valores entre los que se encuentra la verdad, la equidad y el respeto, la conservación y la regeneración del ambiente natural, social y cultural.

EDITORIAL AGOSTO 2004

Aunque parezca mentira (y se tome como tema de cine catástrofe) el cambio climático existe. Lo certifican estudios realizados por los principales especialistas de todos los países. Ante la próxima reunión en Argentina de la décima conferencia de partes podemos decir que aparece desnudo como aquel rey aunque a los poderosos y aduladores no les convenía demostrarlo.

Los seres humanos han henchido la tierra, sojuzgaron y señorearon en los peces del mar, en las aves del cielo y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra (extinguieron), quemaron los bosques, transmutaron las especies y hasta han logrado ... cambiar el clima.

A aquel primate que comenzó en la sabana ya no le asustan los truenos o los rayos. Luego de su largo camino ha logrado derretir glaciares, generar inundaciones, sequías y cambiar la composición del aire y de las lluvias.

Por su lado, la naturaleza le responde reubicando geográficamente plantas e insectos y llevando enfermedades (como la malaria) a lugares que no eran usuales.

Ante todo esto y a pesar de volar pegados a una bocha por el medio del universo desconocido en un delicado equilibrio los representantes mundiales dedican sus días a profundizar la desigualdad entre su gente, ocultando la información y demorando la preservación del ambiente.

Una vez mas se reúnen (y esta vez en Buenos Aires) los especialistas para trabajar en el tema. Pasados los años y ante la sólida, concienzuda y abrumadora información técnica compilada en forma estadística y en fuertes artículos explicativos los expertos se preguntan que tan malo será este cambio.

Es muy difícil no aparecer como profetas del desastre cuando la mayoría prefiere vivir engañada. Copiando a un querido autor podría decirse: será verdad pero que lindo era cuando era mentira.  

 
   

EDITORIAL MAYO 2004

En un país en crisis todos encuentran una razón para explicar por qué están haciendo las cosas mal, echándole, por supuesto, la culpa a otros. En el nuestro, en particular, el estado no cumple con su rol principal, que es asegurar que la población tenga una buena calidad de vida (alguna vez se dijo que el mínimo a proveer era salud, educación y seguridad). Ya hemos mencionado en anteriores editoriales que el control gubernamental desapareció con (lo que más nos duele) el aval de los votantes. De modo que quienes fustigaban a los burócratas ahora se encuentran que no tienen quien cumpla las denostadas funciones.
Cuando tomamos el marco social y ambiental, el primer problema a entender es que las compañías mienten en aquellos temás en los que el estado no puede encasillar sus dichos. Cuando decimos esto incluimos el ocultamiento de la verdad, el silencio cómplice, la falta de preocupación y otras variantes. Se miente sobre las cantidades de PCB que hay en el país y sobre sus efectos (como se mintió en los países desarrollados en los '70). Se miente sobre los transgénicos y sobre las ventajas del monocultivo. Sobre lo que dice un artículo de la Constitución, sobre el efecto de las antenas y celulares, sobre los peligros de los tóxicos, sobre los basureros y sobre el interés de las empresas en cuidar el ambiente. Aunque se utilicen vericuetos jurídicos, se miente cuando una empresa en vez de hacer una planta de tratamiento (según contrato) envía sus residuos cloacales al río y genera una mancha cloacal de kilómetros.
La población no puede estar informada técnicamente de cada cosa que ocurra y ayudan a esta desinformación los medios que cada vez profundizan menos los temás, los funcionarios que aseguran tener las manos atadas por falta de presupuesto (olvidando que tienen a su disposición universidades publicas con un alto nivel de capacidad), los empresarios que solo piensan en sus negocios, que la responsabilidad social es un gasto y los recursos naturales son propios, los educadores que echan la culpa al sistema y las ONGs que no saben que hacer para sobrevivir. El problema es que (sin ser apocalípticos, solo reales) todos los días los hechos y las indiferencias ponen en riesgo la salud y la vida de la gente. 
En esto estamos cuando surge el debate de la crisis energética y se mezclan estas y muchos otras variables a la mezcla que llega a las familias y lo que es peor, a los despachos oficiales. En principio debe reconocerse que nuestro país es superavitario por lo que no hay nada (digan lo que digan) que justifique esta situación. Por supuesto hay un problema estructural basado en un exceso (más del 90 %) de dependencia en petróleo y gas. Se suma el hecho de que los combustibles fósiles incrementan las emisiones de gases de efecto invernadero. Hay un problema central y es la falta de mercado. No hay oferta o demanda. Hay un grupo de señores que se sientan alrededor de una mesa y deciden los precios. Y el problema base: no hay estado controlador desde hace varios años. Lograr que el estado vuelva a controlar nuestra comida, nuestra energía, nuestro ambiente llevara un lento y doloroso proceso. Porque las compañías trataran de maximizar sus ganancias y harán todo lo necesario para que así sea. Y volvemos al tema de las mentiras y encontramos a muchos periodistas asustando con la posibilidad de una hecatombe energética. Nos hemos acostumbrado a sus recurrentes campañas mediáticas y al silenciamiento de las noticias de sus anunciantes.
No seria utópico pensar un país distinto. Tenemos que entrar en la globalización expulsante con un modelo triunfador. Si generamos un país bajo los principios de la sustentabilidad podríamos presentarnos con un nuevo perfil. Podríamos hacer que nuestros productos sean ambientalmente amigables y nuestro turismo ecológico. No vamos a poder ganar desde el punto de vista de la tecnología ya que esa brecha esta ocupada por los gigantes internaciones. Sin embargo muchos turistas están dispuestos a pagar más por visitar un área natural, muchas mesas pagan más por alimentos orgánicos sin tóxicos y muchos productos se pueden vender más con una etiqueta verde. Internacionalmente no hay un país con esta característica ya que todos siguen las viejas reglas depredadoras. Seamos originales y ubiquémonos en ese nicho. Además la industria de las empresas proveedoras de servicios y productos ambientales está deprimida y se generarían miles de puestos de trabajo.
Esperemos que de una vez por todas empecemos a solucionar los problemás racionalmente. La salida de la crisis deberá estar acompañada de la verdad. Se deberán reducir progresivamente la participación de los combustibles fósiles y pasar a fuentes de energía renovables utilizadas según los criterios del desarrollo sostenible. Las compañías deberán dejar sus amenazas de eliminar fuentes de trabajo si se ven obligadas a proteger el ambiente. Las autoridades deberán comenzar a premiar a quienes se desarrollan respetando a trabajadores, vecinos y recursos. Se necesitan inspectores en las calles y multas a quienes contaminan. Se necesitan controles en las habilitaciones de emprendimientos riesgosos y castigos para quienes firman estudios de impacto autorizando cualquier cosa. Y se necesita que las autoridades dejen de manipular las audiencias publicas para comentar a tener un sistema realmente democrático donde todas las ideas puedan ser analizadas. Esto ya se ha dicho muchas veces: lo tenemos que arreglar entre todos.

 
   

EDITORIAL ENERO 2004

La transición del 2003 al 2004 nos lleva a hacer balances y en especial, en Argentina, a ver los resultados del accionar de las nuevas autoridades luego de un periodo de 27 años donde se perdieron los bienes públicos, la capacidad de imponer los soberanía, los valores de la dirigencia y la integración social. La disonancia en los actos del actual gobierno con un claro discurso progresista acentuando importantes valores en el marco de la justicia, teniendo débiles acciones en el marco de la desigualdad y olvidando los temas ambientales lleva a confundir a quienes realizan un análisis simplista del mundo social en el que nos desenvolvemos. La copresencia de distintas actitudes gubernamentales lleva a los críticos a pensar que todo esta mal incluyendo dudas sobre las cosas bien hechas y a los defensores de la actual gestión a defender lo indefendible.

Si se considera la situación argentina en el marco del desarrollo sostenible los eventos y actores comienzan a tener explicación. Este concepto nos obliga a pensar el desarrollo humano como evoluciones paralelas que deben respetarse mutuamente. El mundo económico debe respetar el mundo social y proteger el mundo natural. Pero cada uno va desarrollándose por separado y es obligación de todos asegurar que ese desarrollo se de en todos los ámbitos.

La sociedad debe asegurarse que se logren la equidad, la movilidad social, la participación, la autodeterminación y la preservación de la cultura. La democracia es uno de los campos a preservar pero no puede asegurar que los otros objetivos sociales se mantengan o mejoren día a día. Las autoridades deben proteger la forma de gobierno y dar marco al respeto de las necesidades humanas pero la garantía solo se logra con la participación ciudadana.

Sabemos que hay colegas que desean proteger el ambiente pero rechazamos la posibilidad de un conservacionismo sin desarrollo económico. Deseamos que, si son responsables, existan servicios exitosos, crecimiento agrícola, estén cubiertas las necesidades de los hogares, haya crecimiento industrial y se tenga un uso eficiente de la mano de obra.

También rechazamos la posibilidad de un desarrollo económico que no considere en su ecuación los recursos naturales, la diversidad biológica, el suelo, aire y agua limpios, las cosechas y capturas responsables y el aseguramiento de la capacidad de carga de los ecosistemas.

El concepto del desarrollo sostenible considera que todos los campos deben existir, interactuar y respetarse. Debemos entender que es interés de todos proteger este equilibrio. Ya se han visto los resultados de aplicar el desarrollo económico avasallando los derechos humanos y el ambiente. En nuestro país en particular tenemos la mitad de la población con sobrepeso y la otra mitad con imposibilidad de acceder a las necesidades vitales. La desigualdad es evidente y explota todos los días en la calle. Aunque trabajemos en el área social debemos apoyar los requerimientos ecológicos de los vecinos y para quienes trabajemos en el proteccionismo natural debemos dar lugar a los pedidos de los obreros o de los desocupados. No es mejor un área natural, una industria o un emprendimiento social. Todos se necesitan mutuamente. Ninguno de ellos puede aplastar a los otros campos.

Si se mira la sociedad como múltiples planos que evolucionan podremos entender que debemos participar en alguno de ellos sin esperar que el gobierno espontáneamente regule o limite los excesos. Pensar que la administración gubernamental maneje todas las agendas al unísono es iluso o por lo menos, utópico. La continuidad en el seguimiento de cada uno de los temas y la participación ciudadana obligará a las autoridades a cumplir con los proyectos necesarios. El trabajo en sociedad significa actuar en todos los planos. Aquel área que nosotros como sociedad no protejamos será "atendida" por los otros. La historia demuestra que el vacío siempre es cubierto por el autoritarismo, el capital irresponsable, la corrupción y el desgobierno.

Siguiendo a la frase centenaria de que Dios ayuda a los buenos cuando son mas que los malos, podemos decir que el gobierno será bueno cuando los ciudadanos le hagamos saber sobre las necesidades sociales, naturales y económicas y trabajemos día tras día para que ninguna de ellas quede atrás. El futuro, sin dudas, lo haremos nosotros. 

 
   

EDITORIAL OCTUBRE 2003

Terminada la campaña política en la ciudad de Buenos Aires y revalidados, en la última elección, los puestos de los funcionarios, el Gobierno local ha sorprendido con su rapida respuesta a los requerimientos de los especialistas (entre los que se contaba una editorial anterior nuestra) y ha lanzado el decreto 1838 por el mayor contrato de la ciudad que corresponde al servicio público de higiene urbana. A pesar de su importancia no figuró prácticamente en los debates ni está implantado en la opinión de los vecinos. Quizás sea porque, como muestran algunas encuestas, la basura es algo que tiramos fuera de nuestra casa y nos olvidamos de ella definitivamente. 
Corresponde entender que el pliego debería ser la herramienta primaria de ejecución de un proyecto del cual no se tiene, por parte de la población, un conocimiento cabal. Leyendo el pliego se ve que el mismo no esta referido a la implementación de una gestión integral de residuos sólidos, por lo que el documento no puede estudiarse en términos de su eficacia y su eficiencia potenciales para alcanzar los objetivos y metas fijados, en este caso, por los poderes públicos.
Si, como se afirma, el Gobierno de la Ciudad quiere lograr hábitos y costumbres de cualidades higiénicas de la comunidad no parece ser el mejor camino un instrumento que solo tendrá una vida de 4 años. El cambio de usos y costumbres fuertemente arraigados en la población debe enmarcarse en un profundo debate de la sociedad y un fuerte incentivo cultural. Sin embargo, todo indica que con la duración se busca solamente evadir el análisis legislativo requerido por el artículo 104 inc 23 de la Constitución para contratos de mas de 5 años de duración. 
Un punto crítico en el que el vacío se torna más inquietante es el referido a los aspectos sociales, sobre todo considerando la particular situación de la ciudad en términos de recuperadores informales (cartoneros). Efectivamente, la experiencia internacional demuestra que la temprana comunicación hacia y desde la comunidad es un aspecto insoslayable para el éxito de cualquier planificación en la que estén involucrados sectores sociales en emergencia económica. En este caso se evidencia, además, la necesidad del desarrollo de un diagnóstico serio, profundo y multidisciplinario, que guíe la programación contabilizando tanto los costos privados como aquellos asumidos por la matriz social. 
El punto más importante, tratándose de una administración que cuenta con el aval real de mas del 50% de la población es el abandono de la participación directa en la comunicación con el público. En el pliego se muestra desinterés en el tema tomando como base comunicacional el proyecto a presentar por los contratistas exigiendo que deberán indicar claramente los objetivos de la campaña y los medios a utilizar. A pesar de ser de evidente definición política se exige que los contratistas (especialistas en residuos) tengan un plan de comunicación directa con escuelas, ONGs y el conjunto de la sociedad civil. Se llega al límite de la confusión cuando al tener resultados negativos en la encuesta de satisfacción del vecino, en vez de apuntar a los errores denunciados se "castiga" al contratista con la obligación de aumentar hasta un 20% su plan de comunicaciones y publicidad.
Para terminar recordemos que rigen en la ciudad la Ley 992/02 y el Decreto 622/03 donde los recuperadores informales son incluidos en el servicio de higiene urbana. No se encuentra su rol en este servicio. Ni para las miles de personas que recorren las calles ni para los que ya están registrados. Tampoco se entiende como se dará el carácter de exclusividad de explotación a los contratistas y se exigirá zonas limpias cuando hay una presencia real que no pueden controlar. 
La percepción que se tiene luego de analizado el pliego es que la política que en cuestiones de residuos sólidos urbanos adoptará la Ciudad Autónoma de Buenos Aires resultará de la mejor o peor creatividad de los oferentes y recién saldrá a la luz con la apertura de los sobres Nº 1. Dígase claramente: los contratistas estarán llevando adelante un contrato económico. Por lo tanto cumplirán exactamente hasta lo que se les exija. Y en el marco del cumplimiento de lo exigido harán lo menos posible y lo menos costoso. Pensar otra cosa seria pecar de ingenuidad. Es de esperar que los cambios que el pliego vaya teniendo representen una maduración técnica y social de lo buscado por el Gobierno de la Ciudad, que no sean el fruto de presiones realizadas por intereses económicos y que generen un contrato que, como se enuncia, permita una ciudad más limpia respetando el principio de prevención y el principio de revalorización de los residuos. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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FRAGMENTO EDITORIAL SEPTIEMBRE 2003

Terminada la campaña política en la ciudad de Buenos Aires y revalidados, en la última elección, los puestos de los funcionarios deseamos que a la brevedad se solucione el mayor contrato de la ciudad que corresponde al servicio público de higiene urbana. A pesar de su importancia no figuró prácticamente en los debates ni está implantado en la opinión de los vecinos. Quizás sea porque, como muestran algunas encuestas, la basura es algo que tiramos fuera de nuestra casa y nos olvidamos de ella definitivamente. 
El contrato se mantiene a través de una prórroga aceptada en el viejo pliego y viene sufriendo cambios a través de oficinas y consultores (incluyendo la audiencia pública de abril de 2003) aunque la versión de Internet se mantiene idéntica desde su aparición en la página del gobierno de la ciudad. La estrategia parece ser imbatible: cuando se cuestiona algún párrafo se recibe la respuesta de que uno no dispone de la ultima versión. Especialistas técnicos y actores sociales y políticos disponen así de una gama de ultimas versiones que deben discutirse y reelaborarse y por su lado la oficial esta guardada como el tesoro mas secreto de la ciudad. 
Pareciera que se ha querido llegar (sin un nuevo contrato) a esta instancia en la que la población convalide a las autoridades por 4 años más. Si esta era lo planeado, el paso ya se ha cumplido. Ha llegado el momento de las decisiones y corresponde entender que el pliego debería ser la herramienta primaria de ejecución de un proyecto del cual no se tiene, por parte de la población, un conocimiento cabal.

Este fragmento fue modificado por el llamado a licitacion del servicio de higiene urbana

Septiembre 2003

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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EDITORIAL JUNIO 2003

Quienes estamos preocupados por difundir los principios del desarrollo sostenible estamos sorprendidos ante de decisión de incluir el área ambiental debajo del Ministerio de Salud. Entendemos que este área tiene gravísimos problemas que atender originados muchos de ellos por el abandono que el Estado ha tenido durante los últimos años sobre muchas de sus responsabilidades. La protección del ambiente natural y social solo puede realizarse en un marco multidisciplinario porque se pueden cometer errores irreparables. Este mismo ministerio (con otras autoridades, por supuesto) compró un lote de plantas de osmosis inversa que desde hace años están abandonadas constituyendo un verdadero cementerio tecnológico, Es que, aun suponiendo la buena voluntad de llevar agua potable a la población, los proyectos solo pueden ser llevados a cabo por grupos técnicos especializados. Este es solo uno de los muchos ejemplos en los que se ve que el desarrollo no puede realizarse sin considerar las necesidades y los impactos involucrados.

Digámoslo directamente: si queremos ser un país normal debemos comportarnos como tal. En los países desarrollados los ministros de ambiente ocupan uno de los lugares principales del gabinete. Allí es donde deben estar las autoridades ambientales argentinas, ayudando al resto de los ministros en sus decisiones. Mas aun: deberían implementarse auditorias para asegurar que todas decisiones implementadas a nivel nacional respeten el entorno.

La protección de la biodiversidad, el uso de recursos naturales, el aseguramiento de agua y cloacas para la población y muchos temas que contribuyen a la gravísima crisis que vive nuestro país solo pueden ser tratados en un marco institucional dedicado específicamente a su resolución. También debe implementarse en todo su alcance el Decreto Nº 767/99, donde se impone que Consejo Nacional para el Desarrollo Sustentable actuará como órgano de consulta y asesoramiento de carácter obligatorio y previo a la toma de decisiones del Presidente en la ordenación, defensa y mejoramiento del ambiente

Los integrantes de este sitio, vemos que, pasados los años, los temas siguen sin solucionarse. Como ya hemos solicitado cuando pertenecíamos a la red de ONGs para el desarrollo sustentable, queremos que haya mayor participación ciudadana en la toma de decisiones de las autoridades y en el ejercicio del derecho de libre acceso a la información pública y que haya mayor articulación entre las áreas gubernamentales involucradas en temas ambientales y el sistema científico y técnico, tanto público como privado, así como con las ONG's.

Esperamos que las nuevas autoridades mantengan un alto nivel de compromiso y de liderazgo regional, por parte de la República Argentina, en las convenciones y tratados internacionales contraídos en el tema ambiental, que se estimulen procesos de producción limpia, previniendo la contaminación en sus fuentes y que se incorpore una adecuada educación ambiental en todos los niveles del sistema educativo

Nada de lo que pedimos es original. El compromiso de la República Argentina con el desarrollo sustentable adquirió rango constitucional a través del Artículo 41 de la Constitución Nacional, validado técnica y políticamente por la mayoría de los países. Siguiendo los principios de la Agenda 21 podemos decir que nos encontramos en un momento decisivo de la historia: nos enfrentamos con la posibilidad de perpetuar las disparidades en nuestra sociedad, con el agravamiento de la pobreza, las enfermedades, el analfabetismo y con el continuo empeoramiento de los ecosistemas de los que depende nuestro bienestar. No obstante, si se integran las preocupaciones relativas al ambiente y al desarrollo y si se les presta más atención, se podrán satisfacer las necesidades básicas, elevar el nivel de vida, conseguir una mejor protección y gestión de los ecosistemas y lograr un futuro más seguro y más prospero  

Junio 2003

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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EDITORIAL MAYO 2003

Ha ocurrido un hecho del príncipe. Este hecho cambiará la realidad futura. Los organismos internacionales están en una encerrona. Fueron creados para ser los garantes del equilibrio mundial y los supra-organizadores del orden internacional. Como no sirven al príncipe recibieron patente de obsoletos y no pueden hacer nada aunque tengan razon.

La verdad sea dicha: los organismos no servían a los fines de Estados Unidos y por lo tanto fueron, de hecho, derogados. En el orden actual hay Estados que no se consideran obligados a respetar las leyes por ellos mismos creadas. Los nuevos tiempos estarán marcados por la hegemonía del poder militar.

El problema para quienes fomentamos el desarrollo sostenible es específicamente defender los innumerables tratados y convenios de protección del entorno natural y social. Si las instituciones que los avalan han sido invalidadas... ¿qué pasara con los acuerdos internacionales? Y como las instituciones fueron doblegadas por el príncipe debemos preguntarnos que pasará con aquellos convenios que aun no fueron firmados por Estados Unidos (convenio de Basilea, protocolo de Kyoto, etc).

Las organizaciones internacionales y los convenios surgidos de ellas crearon espacios de libertad que permitieron equilibrar la relación desarrollo económico / protección del entorno. Estamos convencidos de la importancia de una trama jurídica de defensa socioambiental. Por lo tanto creemos que debemos plantear estrategias para evitar su caducidad. No podemos decir todo es simulacro, sigamos simulando. No podemos continuar pensando que el Estado más poderoso se va ha dignar a firmar estos convenios. No ha firmado porque estos acuerdos no interesan o no le convienen. Con las nuevas reglas impuestas esto quiere decir que no le gustan o le molestan. Para ser más claros: forman parte del campo enemigo.

Con el hecho del príncipe se han visto dos cosas. La primera que el contenido político ha sido nulo. La segunda es que ha surgido un nuevo agente político: la opinion pública. La oposición mundial de los que no tienen voz en las oficinas gubernamentales ha demostrado que como mínimo se puede quitar validez a las acciones del poder. Este puede ser el marco de acción para defender los distintos convenios marco que propician el desarrollo sostenible. De no hacerlo volverá a reinar el poder económico en detrimento del ambiente natural y social.

Mayo 2003

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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EDITORIAL ABRIL 2003

En Argentina estamos viviendo un nivel de conflictividad ambiental muy alto (PCB en distintos distritos, ingreso de residuos radioactivos al país, utilización de cianuro en Esquel, etc). Estos conflictos vienen, además, impuestos por la mentira y la violencia. En un marco de representación partidaria en crisis los vecinos parecen estar tomando conciencia de los peligros que los rodean y los políticos parecen solo preocupados por quienes ocuparán las sillas luego de las próximas elecciones. Y la población necesita que se les asegure paz, libertad y justicia.

No hay un debate sobre que se hará con nuestro país devastado. No se analizan contenidos, programas o historias personales e institucionales. No se presenta ninguna alternativa con una visión nacional o global que permita pensar en un principio de solución. Esto es mucho más grave porque a su vez los organismos internacionales están en crisis luego de la decisión unilateral de Estados Unidos de iniciar una guerra. Nuestra situación es crítica porque deben revisarse urgentemente las políticas sobre nuestros recursos estratégicos no renovables (el petróleo entre otros).

Por nuestro lado debemos decir que la guerra es lo peor que nos puede pasar. Sin dirigentes con vocación de trabajo y honestidad nos ira mucho peor en un mundo en guerra. Suena raro decirlo pero debemos hacerlo: la guerra no es sustentable. Ninguna sociedad puede desarrollarse a costa del sufrimiento o de la muerte de otros. Es por eso que adherimos fervientemente al bloque por la paz.

Lo mismo puede aplicarse a nuestro país. Si empresas o sectores se han desarrollado económicamente no lo han hecho en forma sostenible porque lo hicieron a costa de vastos sectores sociales y tomando para sí los recursos naturales.

Si algún dirigente se encuentra que no dispone de una plataforma política para llevar adelante desde aquí le decimos que en forma gratuita puede tomar una que fue realizada por muchos expertos y fue aprobada por muchísimos países. Se llama Agenda 21 y fue aprobada en Rio92. Allí encontrara los pasos para atacar la pobreza, proteger la salud humana, gestionar los recursos, desarrollo de la agricultura, la industria y el comercio, etc.

Y si encuentra que amigos, familiares y consejeros están preocupados por los números y las encuestas como si el proceso electoral fuera una lotería nacional y piensa que ninguno de ellos puede leer mas de dos paginas para implementar la agenda también proponemos una solución. Se llama Consejo para el desarrollo sostenible y fue establecido en el Decreto Nº 767/99. Allí junto a funcionarios gubernamentales estarán representantes del sector empresarial, de organizaciones no gubernamentales ambientales, de organizaciones no gubernamentales en el área de política social, del sector universitario, del sector científico - técnico, del sector del trabajo, de los pueblos indígenas; y de organizaciones de jóvenes. Porque seguramente en ese ámbito encontrará vocación de mejorar la sociedad respetando el entorno ambiental y social.

Abril 2003

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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EDITORIAL 2002

En este sitio, como impulsamos durante 3 años, mostraremos que en otras partes del mundo la sociedad busca desarrollarse respetando el ambiente natural y manteniendo la equidad social y la cultura. Agradecemos los mensajes solidarizándose con nuestra situación. Los innumerables pedidos de contar con una página de estas características han impulsado al grupo ha iniciar una nueva localización con mayor calidad, más contenido y con un diseño permanentemente actualizado. 
Somos integrantes del grupo que ha llevado durante tres años la página WEB ambiental del Centro argentino de ingenieros y que debido a decisiones adoptadas por la comisión directiva en un marco de alta conflictividad política y social nos retiramos en la primera semana de agosto de 2002

El conflicto del ingreso de residuos radiactivos al país ha mostrado una división entre quienes llevar adelante el contrato sin importar sus consecuencias legales, sociales y ambientales y quienes a pesar de reunirse en casi 200 ONGs, realizar cientos de actos y presentar miles de documentos no pueden evitar que los hechos avancen irremediablemente.

Nuestra cultura tiene una base feudal donde los dirigentes de nuestras empresas, bancos, asociaciones, instituciones políticas, educativas (etc, etc) llevan adelante sus actos sin considerar los beneficios de consultar a quienes representan. Nuestro país esta esperando entrar en la democracia y esta esperando que una burguesía lleve adelante los intereses generales. Hasta entonces tendremos una oligarquía con métodos medievales que genera en muchos ámbitos actitudes mafiosas. 

Agradecemos a las empresas que nos están ayudando a seguir adelante. Evidentemente a pesar de que no aparezcan en los medios periodísticos hay personas, instituciones y empresas que quieren una sociedad distinta: democrática, justa y respetuosa del entorno.

Septiembre 2002

 

 

 

 

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