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EMPRESAS |
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UN
CASO DE CIERRE Y REMEDIACIÓN FINAL DE UNA OPERACIÓN MINERA Rafael Anello de Garovaglio & Zorraquín |
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Introducción La
evolución de la conciencia sobre el cuidado del medio ambiente, integrado
al concepto de Desarrollo Sostenible, se manifiesta entre muchas otras, en
la expresión "Responsabilidad de la cuna a la tumba", referida
tanto a los productos como a las operaciones y obras diversas que son el
resultado de la empresa del hombre. Se
presenta aquí un caso de aplicación práctica reciente de dicho
principio de "Responsabilidad de la cuna a la tumba". Se
trata del cese de operaciones de una explotación minera en una zona casi
desierta de la Patagonia. Mina
Ángela es una mina polimetálica (oro, plata, cobre, plomo, zinc)
inactiva ubicada en la Provincia del Chubut. La mina es propiedad de la
empresa argentina Cerro Castillo S.A. (CCSA). CCSA, a su vez, es propiedad
de Lonmin Plc (Lonmin) de Gran Bretaña y de Garovaglio y Zorraquín S.A.
(GyZ) de Argentina. El
yacimiento fue descubierto en los años '20 pero se lo explotó
comercialmente sólo de 1978 a 1992. Las operaciones fueron suspendidas
hace unos años dejando la mina en estado de mantenimiento, debido a los
bajos precios internacionales de los metales, a condiciones de venta
desfavorables y a una incertidumbre sobre las reservas de mineral. Más
tarde se realizaron nuevas exploraciones y evaluaciones usando los
recursos técnicos más modernos, cuyos resultados llevaron en 1998 a la
decisión de cerrar la mina. A
partir de la decisión de cierre la empresa realizó una auditoría
ambiental y, en base a consultas con la Dirección de Un caso de cierre y
remediación final de una operación minera Minas y Geología de la
Provincia del Chubut, elaboró un Informe de Impacto Ambiental y se
solicitó autorización para cerrar Mina Ángela y remediar su área de
influencia. El documento tuvo una respuesta favorable y en octubre de 1999
las autoridades provinciales emitieron una Declaración de Impacto
Ambiental en la que se autorizaba a la empresa a llevar a cabo la
remediación y el cierre bajo lineamientos específicos y el monitoreo de
la Dirección de Minas y Geología. CCSA
comenzó con las actividades de remediación poco tiempo después y
completó la tarea a fines de abril de 2000. Para
la definición, diseño y supervisión técnica del proyecto de remediación
la empresa contrató los servicios de Knight Piésold, de Gran Bretaña y
Micon, de Canadá, consultoras con experiencia específica. Descripción
de los procesos e instalaciones Mina
Ángela está situada a 42º de latitud S y 69º de longitud W en el
Departamento de Gastre, Provincia del Chubut, cerca del límite con la
Provincia de Río Negro. La mina está a 1.400 m sobre el nivel del mar y
tiene una ubicación remota en el Distrito Los Manantiales, donde existe
muy baja densidad de población y se practica ganadería ovina de baja
intensidad. Se encuentra a 90 km por camino de ripio de Gastre (400
habitantes) y a 116 km de Ingeniero Jacobacci (6.500 habitantes). La
mina se desarrolló en nueve niveles e inicialmente se accedía por medio
de piques (Cobre y Platífero) y posteriormente por una rampa de 4m x 5m
(bocamina). Los métodos de minería más usados fueron corte, relleno y
realce sobre saca, y en menor medida, explotación a cielo abierto.
Durante la vida de la mina se emplearon distintos grados de mecanización;
en el último tiempo se usaron perforadoras jumbo y LHDs (palas de bajo
perfil para carga y descarga). Sin
embargo, aunque la mecanización aumentó la productividad, también
incrementó considerablemente la dilución del material extraído. Las
instalaciones de la planta industrial de Mina Ángela tenían por objetivo
la producción de un concentrado global de plomo (Au, Ag, Cu y Pb) y un
concentrado de zinc. |
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Debido
a lo remoto de la ubicación de la mina, CCSA construyó un campamento
para atender las necesidades de 400 personas. El campamento contaba con
pabellones para operarios, casas y departamentos para el personal de
dirección y administración, comedores, una sala de recreación con
televisión satelital, una escuela, una enfermería, una usina de 2,4 MW,
una planta de aire comprimido, almacenes y talleres mecánicos y eléctricos. |
REPORTES Y ESTRATEGIAS DE LAS EMPRESAS QUE OPERAN EN ARGENTINA PARA EL LOGRO DE UN DESARROLLO SOSTENIBLE | ||||||
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Los
impactos ambientales Mina
Ángela está ubicada en la cuenca del río Maquinchao en el distante y
escasamente poblado distrito Los Manantiales, casi en el límite con la
provincia de Río Negro. El impacto de las actividades mineras está
restringido al área de captación del arroyo Clara Natividad, el cual
desemboca en el arroyo Zárate, un afluente menor del Maquinchao. La
perturbación de la superficie ocasionada por las actividades mineras es
decididamente pequeña: se limita a unas 41 ha, y como consecuencia de la
escasa cubierta vegetal, la perturbación ha tendido a fundirse con el
paisaje circundante. Por
otra parte, debido a la topografía de la zona y a la ubicación del
valle, el campamento y las operaciones mineras sólo pueden verse desde la
entrada del valle. Las zonas de impacto se limitaron a las siguientes áreas:
Remediación
y proceso de cierre de la mina Aspectos
legales El
caso de remediación aquí presentado debió analizarse en el contexto de
inexistencia de una normativa específica para cierre de minas. No
obstante, el marco legal ambiental para la minería (Ley 24.585), en la
Normativa Complementaria en particular, exige la presentación de un
Informe de Impacto Ambiental para minas en operación y para proyectos de
desarrollo minero emprendidos a partir de 1996, del cual forman parte los
planes de cierre de minas. Dado
que Mina Ángela cesó sus operaciones en 1992 y en 1996 se encontraba
inactiva, no correspondía la presentación de tal informe ante la Dirección
de Minas y Geología de la Provincia del Chubut y, por lo tanto existían
posibles divergencias de interpretación sobre las obligaciones formales. No
obstante, se acordó con dicha Dirección que CCSA presentaría un Informe
de Impacto Ambiental en el cual se trataría la remediación y el cierre
como un "proyecto minero". Además,
se estableció una cooperación estrecha entre CCSA y la Dirección de
Minas y Geología, la que prestó asesoramiento para el proyecto. El
Informe fue presentado en septiembre de 1999 y fue seguido por
consiguiente otorgamiento de una Declaración de Impacto Ambiental que
autorizó a CCSA a llevar adelante el programa de remediación y cierre. La
Dirección de Minas y Geología y otros sectores del Gobierno llevaron a
cabo una serie de inspecciones del lugar a lo largo del proceso de
remediación, y continuarán ejerciendo un monitoreo posterior al cierre. Objetivos
del proyecto El
principal objetivo de la remediación de Mina Ángela y sus alrededores
fue:
No
obstante, es necesario tener presente que la mina fue diseñada,
construida y operada antes de que se establecieran normas ambientales y
que cesó de operar antes de que entrara en vigencia la legislación
ambiental actual. Por este motivo fue difícil obtener resultados iguales
a los que hubieran sido posibles en el caso de una mina diseñada teniendo
en cuenta el cierre final. Por
otra parte, no había lineamientos técnicos en Argentina ni contratistas
argentinos que tuvieran experiencia en remediación de minas y pudieran
aportarla a CCSA. Sin embargo, CCSA había asumido el compromiso de
realizar el cierre y remediación responsables de Mina Ángela y a tal
efecto contrató a Knight Piésold Ltd (Gran Bretaña), a Micon
International (Canadá) y a un grupo de expertos y consultores argentinos
para asistir en el planeamiento, la ingeniería y el diseño del proyecto. Planeamiento previo
al cierre Identificación de labores mineras CCSA realizó un mapeo por
medio de un sistema de posicionamiento global (GPS) a tiempo real para
identificar todos los accesos y aberturas de la mina (Pacheco 1999). Newphoenix
S.R.L., empresa radicada en Buenos Aires, inspeccionó luego en detalle
cada uno de ellos en octubre de 1999. La inspección registró el tamaño,
ángulo y profundidad estimada de cada abertura y acceso para determinar
el mejor método de sellado. Inventario
de residuos peligrosos Previamente a ser retirados de la mina, una
consultora especializada realizó un inventario de todos los materiales
peligrosos, entre los que se contaban reactivos y sustancias químicas de
laboratorio, combustible, otros derivados del petróleo y explosivos y/o
materiales asociados a explosivos. CCSA
donó reactivos de laboratorio a la Dirección de Minas y Geología para
su posterior distribución a escuelas y organismos técnicos. A
excepción de los derivados del petróleo usados durante la remediación,
todos los materiales peligrosos y las sustancias químicas fueron
retirados de la mina antes de que se demolieran los edificios en los que
se los almacenaba. Inventario
de equipos y repuestos CCSA realizó un inventario de todo el equipo que
pudiera ser recuperado y vendido y de todos los repuestos existentes en la
mina. El objetivo era recuperar cuanto se pudiera del valor de los mismos
como así también reducir la remediación necesaria y el almacenamiento
de desechos en el área. El
material recuperado fue retirado del área antes de demolerse los
edificios en los que se lo almacenaba. CCSA redactó un informe en el que
se describe el destino de los activos retirados del área de la mina antes
de la demolición Donaciones CCSA
se puso en contacto con las comunidades del lugar y con propietarios de
las cercanías y les ofreció materiales no peligrosos que de otro modo
serían destruidos en el proceso de desmantelamiento. Antes de que el
contratista de CCSA comenzara el proceso de demolición, las comunidades
de Ingeniero Jacobacci y Gastre y habitantes de la zona rescataron
materiales de construcción (puertas, ventanas, persianas, tablones),
muebles y materiales para techos (chapas y tirantes). Los materiales
donados a la población local fueron inventariados. Fue una experiencia
que mostró en qué medida el "valor" de las cosas es una
magnitud relativa, vinculada a las necesidades de cada uno. Estudios
ambientales El
programa de remediación fue objeto de intenso estudio hasta llegar al
diseño final del programa. Los siguientes son los estudios que
precedieron a dicho diseño:
Los
accesos subterráneos se sellaron ya sea con una tapa de hormigón armado
(bocamina en Mina Ángela), con rocas de gran tamaño (cortaveta en Mina
Camila) o bien mediante voladuras de las aberturas (Cobre y algunos rajos
abiertos que tenían acceso a las labores subterráneas). La mayoría de
los piques y las chimeneas fueron sellados mediante su rellenado, con
grillas de rieles de acero, con perfiles y mallas de acero galvanizado o
con hormigón armado. Los rajos abiertos fueron rellenados con escombros o
se los dejó abiertos. Se colocaron señales de advertencia cerca de todas
las labores mineras. La
planta industrial fue desmantelada y se rescató y vendió el
equipamiento. Se puso especial cuidado en el manejo de las sustancias químicas
y reactivos, los que se vendieron a una empresa minera de Neuquén. Otras
partes de la planta fueron vendidas a una compañía de la Provincia de
San Juan; la infraestructura fue demolida y los escombros fueron
trasladados a un rajo abierto. El campamento también fue demolido y los
escombros llevados a rajos abiertos. Una vez finalizadas estas tareas, la
zona fue nivelada para asegurar un drenaje parejo. La
remediación de los relaves y las escombreras incluyó la colocación de
una cubierta de roca no reactiva sobre la superficie de los relaves. Esta
cubierta está compuesta de material de las escombreras y fue colocada
sobre los relaves después de reperfilar la superficie y los muros de
contención de los mismos. Se construyeron canales permanentes de desvío
de agua alrededor de los diques de relaves y se proveyó a la cubierta de
estructuras de canalización (overflow swales) para desagotar un caudal
excesivo de agua en caso de lluvias excepcionales. |
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Además
se realizó un estudio para evaluar el impacto que tendría un posible
derrame de agua. Con la ayuda de los pronósticos de caudales en la
bocamina y los datos sobre la calidad de agua recogidos hasta el momento,
se realizó una evaluación de la carga química en el arroyo Zárate en
el punto de verificación sobre el límite de la propiedad para determinar
el cumplimiento de las directivas argentinas para calidad de agua. El
estudio indicó que las concentraciones de todos los determinantes en el
punto de verificación se encontrarían dentro de los estándares de
calidad ambiental para bebida de ganado. El
volumen del movimiento de tierra y rocas fue muy importante. Se
trató de lograr una restitución de la topografía original, dejando sólo
el camino de acceso al campamento. Por
otra parte se dejó intencionalmente una huella positiva de la presencia
humana: los árboles que se habían plantado y cuidado con amor a lo largo
de los años de operación de la mina. Para
los ingenieros que lo llevaron a cabo, este proyecto no generaba el mismo
tipo de emociones que aquellos que dan nacimiento a una obra u operación
nueva, que pueda mostrarse como el resultado del esfuerzo. El objetivo aquí
era el contrario: debía tratarse de que no quedara ninguna huella de la
operación extinguida. A
pesar de ello fue acometido con todo rigor técnico y entusiasmo personal.
El costo total del proyecto de cierre y remediación fue de
aproximadamente 3.3 millones de dólares. |
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