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Nuevas
inversiones confirman que la Argentina sigue la tendencia
mundial que, a raíz de los imperativos del fenómeno
del cambio climático, apuntan hacia la progresiva sustitución
de los combustibles fósiles, de las represas hidroeléctricas
y de la energía nuclear, por otras fuentes energéticas
no contaminantes y renovables como por ejemplo la energía
solar, la energía eólica o el biodiesel.
La empresa
de capitales españoles Enarsa -nacida de la fusión
de Elecnor y Enersis- desembolsará fuertes sumas de
dinero para la creación de diversos parques eólicos,
junto con la industria necesaria para su generación,
dando un impulso al desarrollo de esta energía "limpia".
"Invertiremos
2.250 millones de dólares en un ambicioso plan de instalación
de parques eólicos junto con la industria para su fabricación,
en los próximos 10 años. Tenemos 4 planes eólicos
estratégicos: tres provinciales y uno de carácter
municipal en Pico Truncado, Santa Cruz. Estos planes se desarrollarán
en un horizonte de diez años, principalmente por las
dificultades de infraestructura para poder conectar los parques
al sistema", asegura Juan Oraá, director del proyecto
regional de la empresa.
Durante
2001, la empresa invertirá 30 millones de dólares.
Comenzarán con la instalación de tres parques
eólicos de 10 MW cada uno; el primero en Puerto Madryn,
y los otros dos en en Cutral-Có, Neuquén y en
San Carlos de Bariloche, Río Negro. Para estos parques
formalizó acuerdos con las cooperativas de las tres
provincias para crear una empresa mixta o venderles la energía.
El proyecto
se enlaza con el Plan Nacional de Transporte de Energía
anunciado recientemente, que permitirá a la región
patagónica conectarse con el resto del país
a través de una red de alta tensión de 500 kilovatios;
del desarrollo de este enlace dependerá la rapidez
con que se realicen las inversiones. Sin embargo, a más
tardar en el 2011, la potencia instalada por Enarsa llegará
a los 3.300 MW distribuidos en Chubut (2.000 MW), Neuquén
(250 MW), Río Negro (850 MW) y Pico Truncado (200 MW).
"Para
los primeros parques el equipamiento se importará,
pero lo que nosotros queremos es fabricar las máquinas
y las torres en la Argentina. Aún no sabemos cuántas
fábricas implantaremos ni dónde, porque todavía
se está estudiando el tema. Pero en cuanto tengamos
los 200 MW dispuestos para la construcción, ya comenzaremos
a invertir en este área," explicó Oraá.
Según
las estimaciones de la empresa, el plan impactará fuertemente
en materia de generación de empleo: 3.000 puestos temporarios
de trabajo se crearán para la construcción de
los parques eólicos y 350 puestos permanentes surgirán
como consecuencia de la instalación de nuevos establecimientos
para la fabricación de los molinos y para el mantenimiento
de los parques. Además se esperan grandes beneficios
ambientales, ya que la producción estimada anual será
de 9.000 millones de kilovatios de energía, lo que
representa un ahorro por sustitución de más
de 1.000 millones de toneladas de petróleo o 1.000
millones de metros cúbicos de gas.
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AL CALOR
DEL SOL
Pero los
vientos patagónicos no es el único camino por
el que llegan las inversiones en materia de energía
limpia. Dos iniciativas, novedosas y de importancia, también
se esperan en materia de energía solar.
La primera
de ellas, recibe el nombre de Programa PERMER (Proyecto de
Energías Renovables en Mercados Rurales) y es de origen
estatal (ver ecología&negocios Nº 9). Apunta
a asegurar el abastecimiento de electricidad a 1,8 millones
de personas que viven en 314.000 hogares, y a 6.000 establecimientos
de servicios públicos -escuelas, salas de atención
médica, destacamentos policiales, etc.- que se encuentran
fuera del alcance de los centros de distribución de
energía. Dicho proyecto fomentará el uso de
energías renovables en sectores dispersos de la población
sin suministro de energía eléctrica, a través
de subsidios para la instalación de paneles solares,
mayormente, y tambien de forma complementaria, de molinos
de viento.
Así
se espera dar una solución al grave problema rural
consistente en la falta de electrificación. La Argentina
posee un elevado índice de electrificación,
cercano al 95%, pero se calcula que el 30% de la población
rural carece de este servicio fundamental para su desarrollo.
En una
primera etapa, el PERMER proveerá de electricidad a
87.000 usuarios y 2.000 instituciones públicas. Actualmente,
en plena fase de cumplimiento de esta primera etapa, el proyecto
sólo está ejecutándose en la provincia
de Jujuy, dónde la primera y más avanzada concesionaria
fuera de la red rural del mundo comenzó a proveer el
servicio de electricidad en 1996. Hasta el momento, la empresa
sirve a un total de 3.050 clientes rurales. Pero, tal como
se espera para completar esta primera fase, ya fueron firmados
acuerdos para sumar clientes en Chubut, Río Negro,
Mendoza, San Luis, Corrientes, Tucumán, Chaco, Santa
Fe y Córdoba.
El PERMER
involucra un monto de 120,5 millones de dólares, por
lo que se constituye en el proyecto de mayor envergadura de
este tipo en el mundo. De ese total, el 60% será aportado
por el sector público y el 40% restante por el privado.
El monto total es conformado con las contribuciones del Banco
Mundial (préstamo de 30 millones), el Fondo Mundial
del Medio Ambiente, GEF, (donación de 10 millones)
a través del Estado Nacional; el Fondo Especial para
el Desarrollo Eléctrico del Interior, FEDEI, (subsidio
de 26,3 millones) de carácter provincial; los concesionarios
privados (44 millones) y los clientes (10 millones), hasta
fines de 2004.
La otra
iniciativa, llevada adelante por la organización ambientalista
Greenpeace, si bien apenas ha demandado una inversión
del orden de los 5.000 dólares, es la punta de lanza
para la creación de un nuevo mercado: el de la energía
solar aplicada en las ciudades. Con un equipo único
en América Latina, Greenpeace ha instalado 10 paneles
fotovoltaicos, con la particularidad de que funcionan integrado
con la red eléctrica por medio de un "inversor". Este
dispositivo, de origen alemán, permite tomar energía
tanto de la red eléctrica como de los paneles, y al
mismo tiempo, en caso de que lo generado por los paneles exceda
lo consumido, permite entregar ese excedente a la red.
"Esto
lo hacemos para mostrar la tecnología que permite abrir
un nuevo mercado: el de aplicación urbana de energía
fotovoltaica. Nosotros en la Argentina conocemos la aplicación
aislada, en medios rurales en dónde no hay acceso a
la red. Esto permite usarlo en las ciudades, produciendo una
energía que compite con el precio comercial, con el
precio de usuario", asegura Juan Carlos Villalonga, de la
organización ambientalista. Es así como a través
de esta tecnología, el usuario deja de ser un simple
consumidor de energía, tranformándose en un
"consumidor-productor" que compite generando a un costo de
20 centavos el Kw/h en este caso, no con el precio mayorista
que es de 3 centavos por Kw/h, sino con el del mercado minorista
cuyo valor es de 10 centavos. Al mismo tiempo, si los paneles
se utilizan como materiales de construcción para revestimiento,
se podría darles un doble uso y amortizar mejor sus
costos.
De esta
forma, las condiciones son más competitivas para el
uso de la energía solar. Pero al mismo tiempo, desde
la organización tienen varias ideas en carpeta para
hacerlo aún más viable. Con la instalación
de este sistema apuntan a presionar para la creación
de una ley que establezca la legalidad de este tipo de instalaciones
y para que al mismo tiempo las empresas distribuidoras (comenzarán
a negociar con Edenor) reconozcan a los usuarios que acepte
el excedente de energía a precio de la factura. "No
pedimos que se subsidie, como en otros países, sino
que nos conformamos con que se reconozca al precio minorista
neto. La idea es invitar a los legisladores a mostrarles que
esta tecnología existe, que está disponible
y funcionando con éxito en otras partes del mundo,
que se puede hacer y que lo necesitamos ya," dijo Villalonga.
Al mismo
tiempo, el dirigente reclamó una baja de arancel de
importación de los paneles y los inversores, como otra
medida que permita mejorar esta ecuación económica:
"Hay que abaratar los costos, porque la energía solar
sufre un circulo vicioso: los mercados no se expanden porque
es caro y es caro porque la fabricación se mantiene
en muy baja escala. Hacen falta medidas que inciten a las
empresas a invertir." En Greenpeace no descartan medidas polémicas
como la tomada en Europa, dónde la organización
compró acciones de la petrolera Shell para poder participar
de la asamblea de accionistas y exigir la inversión
de 550 millones de dólares en la construcción
de una planta de paneles fotovoltaicos. "Si dejamos evolucionar
los precios como hasta ahora, la energía solar va a
entrar a competir dentro de 15 ó 20 años. Pero
por razones que hacen al cambio climático, esa energía
se necesita ya," enfatizó Villalonga.
EL ECO-COMBUSTIBLE
La instalación
de una planta en la provincia de Buenos Aires para la producción
de biodiesel, un combustible similar al gas oil pero que se
produce a partir de aceites vegetales, es otro plato fuerte
entre las inversiones esperadas en materia de energías
renovables de origen no fósil.
La iniciativa
surge gracias a Mauro Knudsen, un joven de 22 años
de la localidad de Tres Arroyos, quién preocupado por
la rentabilidad del campo familiar, descubrió que el
biodiesel podía ser una excelente salida para mejorar
la situación de toda la zona y, al mismo tiempo, una
excelente protección para el medio ambiente.
"Según
un estudio que realizamos, el biodiesel permite mejorar la
rentabilidad del campo en un 12%. Nos contactamos con el CIDERE
(Consorcio Intermunicipal para el Desarrollo Rergional) para
que los municipios de Benito Juárez, Tres Arroyos,
San Cayetano y González Chaves participen en la idea
de la creación de la planta", explicó Knudsen
a ecología&negocios.
Con este
dato en la mano y el visto bueno del CIDERE, logró
que el gobierno provincial le diera un mayor empuje a la idea
inicial, tras comprometerse a pagar los fondos necesarios
para la posible construcción de la planta, que costaría
cerca de 9 millones de pesos y que permitiría instalar
una capacidad de producción de 40.000 toneladas de
biodiesel por año, lo que representa el consumo total
estimado para los cuatro municipios. También formarían
parte de la sociedad los productores locales.
El costo
final del combustible, según la consultora Solutions
Partners que se encarga del estudio de factibilidad, sería
de 32 centavos por litro, siempre y cuando se den dos elementos:
la exención del Impuesto a la Transferencia de Combustibles
-que grava el gas oil en 12 centavos por litro- medida que
avalan desde el Estado Nacional, y que el combustible sea
distribuido en forma directa con un camión a los distintos
municipios, eliminando el gasto de una estación de
servicio para su distribución.
"Tenemos
que entender la doble ventaja del biodiesel: la variable económica
y la variable ambiental. Por un lado, aumenta la demanda de
oleaginosas en un contexto mundial que tiende a la baja por
sobreproducción, ayudando a colocar los granos en un
nuevo mercado y colaborando en una suba de los precios. Al
mismo tiempo, permite una condición de canje de granos
por combustible, lo que le da mayor seguridad al productor.
Por otra parte, permite una importante mejora ambiental, ya
que el biodiesel es superior en cuanto a performance que el
gas-oil y produce un 70% menos de dióxido de carbono",
afirma Claudio Molina, director de Solutions Partners.
Tras la
experiencia de Tres Arroyos, otras dos provincias evalúan
la posibilidad de instalar sus propias plantas de producción
de biodiesel: Córdoba y Santa Fe. Con ellas, se espera
que en los próximos años el 5% del consumo del
gas-oil se reemplace por el biodiesel, hecho que según
Molina, "representaría un mercado de 270 millones de
dólares anuales y contribuiría a sacar del mercado
cerca de 625.000 toneladas del stock argentino de oleaginosas.
De todas formas, es impensable que en la Argentina se reemplace
el consumo total de gas-oil por biodiesel".
La importancia
de este mercado ha impulsado al diputado nacional Héctor
Romero (PJ) a presentar un proyecto de marco regulatorio integral
de biodiesel que brindaría estabilidad fiscal para
las inversiones, exenciones impositivas y obligaría
a cumplir con ciertas normas de calidad que serían
controladas por un Ente Nacional de Biocombustibles compuesto
por las Secretarías de Medio Ambiente y Desarrollo
Sustentable; Agricultura, Ganadería Pesca y Alimentación;
Energía y Minería; e Industria y Comercio. Estas
medidas servirían además para asegurar dos cuestiones
claves para el crecimiento y desarrollo de la industria del
biodiesel: la ya mencionada exención del ITC y evitar
eventuales presiones de las petroleras al quitar el biodiesel
de la única órbita de la Secretaría de
Energía y Minería.
Frente
a este escenario, las asociaciones agrarias no hacen más
que repartir elogios hacia el nuevo producto. Según
sostuvo públicamente Enrique Crotto, de la Sociedad
Rural Argentina, "es el gran tema del agro argentino en el
2001". Su par Enrique Greter, de Confederaciones Rurales Argentinas
coincide: "Soy un hincha número uno del biodiesel.
Nosotros hicimos una experiencia de, dos años atrás,
en los motores de dos líneas de colectivos, en la que
el biodiesel demostró ser excelente: se adaptó
perfectamente a los motores diesel y demostró que su
contaminación es casi nula, por lo que además
de beneficiar al campo es conveniente para el medio ambiente."
©
ecología&negocios - 2001
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| APOYO PARA DOS GRANDES
El desembarco en la
Argentina de las empresas españolas Elecnor S.A. y
Endesa S.A. y su alianza bajo la denominación de Enarsa
(Energías Argentinas S.A.) para trabajar en el campo
de la energía eólica contó con un fuerte
apoyo gubernamental, tanto a nivel nacional como provincial.
Para el lanzamiento
del proyecto, visitaron la Argentina Carlos Cabrera Junquera,
director general de Endesa; Carlos Gual, director de Endesa
a cargo del proyecto; Guillermo Planas, director de Elecnor
y Juan Urda, gerente de Enarsa. Los empresarios se entrevistaron
con el presidente de la Nación, Fernando De la Rúa,
y con los gobernadores de las provincias de Neuquén,
Río Negro y Chubut. También se reunieron con
el secretario de Desarrollo Sustentable y Política
Ambiental, Oscar Massei (foto).
Ambas compañías
integrantes de Enarsa tienen, dentro y fuera de España,
una intensa actividad en la materia. Endesa es líder
en España en proyectos de aprovechamiento de energías
renovables (eólica, minihidráulica, solar, biosmasa
y residuos) y cogeneración. Actualmente tiene en marcha
195 proyectos, con una potencia superior a los 1.800 MW; acumula
el 31% del total existente en España en esta clase
de instalaciones. En el campo internacional, está presente
en los mercados de Colombia y México, así como
también en Portugal, donde a través de Térmica
Portuguesa genera una potencia de 74 MW.
El Grupo Elecnor es
una de las principales firmas españolas en el área
de gestión integral de proyectos y desarrollo de infraestructuras.
Además de tener proyectos en los mercados lationamericanos,
impulsa el desarrollo de planes eólicos en Navarra,
Galicia, Andalucía, Castilla y León, Castilla
La Mancha y la Comunidad Valenciana.
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