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Perturbadores
endocrinos ambientales: una cuestión que debe ser considerada Ing
Qca Carmen Maria Barros de Castro Art publicado en rev. AIDIS Nº 67, mar-ab 2003, pp 89 |
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Uno
de los principales debates científicos internacionales de la última década
se refiere a la presencia en el medio ambiente de un grupo específico
de compuestos químicos caracterizados por la capacidad de simular o
alterar la actividad hormonal del organismo humano y de animales. A
estos compuestos denominados genéricamente de perturbadores endocrinos
o agentes hormonalmente activos (HAAs), se les atribuye la capacidad de
perturbar el sistema endocrino simulando la acción de hormonas
naturales, inhibiéndolos o alterando las funciones regulares normales
del sistema inmunológico, nervioso o endocrino. Posiblemente, el
desarrollo de algunas enfermedades, como el cáncer de mama y de próstata,
el desarrollo sexual anormal, la reducción de la fertilidad masculina,
la alteración de las glándulas tiroides, la supresión de la inmunidad
y efectos neurocomportamentales, también pueden ser inducidos por esos
componentes. Además de los efectos dañinos sobre la salud humana,
ellos también pueden perturbar las funciones endocrinas de una variedad
de especies de la vida acuática y de animales silvestres, que incluye
desde el desarrollo anormal de la función tiroides en pájaros y peces,
hasta la disminución de la fertilidad y alteraciones sexuales e inmunológicas
en crustáceos, peces, pájaros, reptiles y mamíferos. Los
perturbadores endocrinos pueden ser productos naturales como los
fitoestrógenos producidos por la propia planta y bastante comunes en
productos de origen animal y vegetal o compuestos químicos sintéticos,
en su gran mayoría organoclorados empleados en los más variados usos
industriales, comerciales y domésticos, producidos intencionalmente,
como en el caso de los solventes clorados e insecticidas desarrollados
para actuar selectivamente sobre el sistema endocrino de insectos específicos,
o para ser formados como subproductos durante el proceso industrial. El
diclorodifeniltricloretano (DDT) y endosulfano, los bifenis policlorados
(PCBs); bisfenol A; alquifenois-polietoxilatos (APE); p-dioxina (TCDD) y
dibenzeno-furano (TCDF), son ejemplos de compuestos sintéticos
considerados perturbadores endocrinos. La
exposición a estos agentes puede ocurrir a partir de una variedad de
fuentes de forma voluntaria o no. Así los hombres y animales están
expuestos a algunos fitoestrógenos a través de su dieta diaria,
incluyendo el consumo de agua potable, o a través del contacto con el
aire o suelo contaminados. También están expuestos a muchos
perturbadores sintéticos al utilizar productos comerciales, como
productos de limpieza, pesticidas y aditivos alimentares, o al
manipularlos con propósitos benéficos específicos o terapéuticos
como anticonceptivos, cosméticos y pesticidas. Algunos
de estos compuestos ya no son más ampliamente comercializados, y otros
tienen su producción prohibida o limitada. El DDT, por ejemplo,
insecticida persistente y estable fue prohibido definitivamente en EEUU
en 1992, no obstante, en varios países en vías de desarrollo, continúa
siendo producido y utilizado debido a su gran eficiencia y a su producción
barata. Lo mismo ocurre con los PCBs, que mismo con su producción
oficialmente prohibida en EEUU desde 1977, tiene su uso difundido por
todo el mundo. Conocidos
comercialmente por los nombres de Aroclor, Kaneclor, Phenoclor y
Clophen, son fabricados especialmente en EEUU y Europa. Debido a su baja
reactividad química y estabilidad térmica y alta resistencia eléctrica
son ampliamente empleados en diferentes ramos industriales como aditivos
de tintas, plásticos, gomas, adhesivos, tintas de impresión e
insecticida. Son utilizados también en grandes cantidades como fluidos
en transferidores de calor y en fluidos hidráulicos. De las 209
posibles moléculas de PCBs a las que se les refiere como congéneres,
por lo menos 113 están presentes en el medio ambiente. La liberación
de PCBs en el ambiente está relacionada a accidentes industriales,
disposición impropia y disipación ambiental en locales específicos,
como por ejemplo en sedimentos. Las principales fuentes de entrada y
dispersión de PCBs en el medio ambiente incluyen los residuos gaseosos
de iniciadores, los residuos de industrias que manipulan aceites, ceras,
tintas, el drenaje de aterramientos sanitarios que contengan papeles, plásticos
o resinas, drenaje de aguas de irrigación donde se usaron pesticidas
conteniendo PCBs, reciclaje de papeles, contaminación directa a través
de la manipulación indebida o el vaciamiento de fluidos de
condensadores y transformadores, fluidos hidráulicos o aceites y
concentración en materiales biológicos. Se estima que mientras el 31%
del total de PCBs manufacturados estén presentes en el ambiente global,
solamente el 4% de la producción mundial acumulada puede ser evaluada
como degradada o incinerada. Las
dioxinas cloradas y los dibenzofuranos son singulares entre los agentes
hormonalmente activos considerados, pues no son sintetizadas a propósito
por un proceso industrial específico. Ellas son productos primarios de
los procesos de combustión de materia vegetal o son generadas como
subproductos de industria de pulpa de papel y de otros procesos
industriales que utilizan cloro. Según
datos divulgados en 1999 por la National Academy Press, en Estados
Unidos son liberados anualmente 400 kg. de dioxinas, siendo que los
iniciadores contribuyen con alrededor de 350 kg. De este total; el
incendio de florestas y la quemada de madera residencial, contribuyen a
la liberación de más de 20 kg. cada uno, y la quemada de residuos agrícolas
libera 10 kg. por año. En particular, en las zonas involucradas con el
tratamiento de madera, las concentraciones dedibenzo-p-dioxina y
dibenzofuranos (microcontaminantes del pentaclorofenol -PCF- utilizado
como conservante de madera) en aguas subterráneas y superficies pueden
ser bastante altas. Otro ejemplo de compuesto químico sintético de
potencial actividad sobre el sistema endocrino es el Bisfenol A (BPA),
plástico constituyente de resinas utilizadas en embalajes de alimentos
y bebidas de resinas policarbonatadas empleadas en hornos de microondas,
en embalajes aprovechable de agua y leche, en cajones de heladeras y en
otras aplicaciones para almacenamiento de alimentos, incluyendo
mamaderas. El bisfenol se utiliza en la composición de compuestos
colantes dentales, pudiendo ser liberado también durante el proceso de
esterilización de embalajes plásticos. El BPA está entre los 50
productos químicos sintéticos más producidos en EEUU. Los
efectos adversos de un perturbador endocrino van a depender de las
dosis, de la carga genética, de la forma y de duración de la exposición
a períodos críticos de vida. Esos efectos pueden ser reversibles o no,
y manifestarse de forma aguda o latente. Según el Consejo
Interamericano de Investigaciones sobre el cáncer (CIIC), en la mayoría
de los estudios realizados con DDT no se verificaron efectos genotóxicos
en los sistemas celulares de roedores o de seres humanos o mutagenecidad
en hongos o bacterias; pero se registraron alteraciones de la función
reproductora en varias especies. En
Brasil la médica sanitaria Agnes Soares da Silva, analizando la leche
materna de 40 mujeres residentes en Samaritá en la Baixada Santista,
donde se encuentran los basurales de residuos tóxicos de una fábrica
de Rhodia, detectó la presencia de DDT en todas las muestras analizadas
(Folha de São Paulo,1999). |
TECNOLOGIAS: CONTAMINANTES
LA
OPINION DE DSOSTENIBLE NO
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